El coste real de un fichaje que se va a los tres meses
El salario que dejas de pagar es lo de menos. Lo que de verdad cuesta una salida temprana rara vez aparece en la hoja de cálculo.
Cuando una incorporación se va a los tres meses, lo primero que la empresa mira es el salario que ha pagado por nada. Es la parte más visible del coste, y también la menos importante.
El coste real se reparte en partidas que casi nadie suma. El proceso de selección que hay que repetir desde cero. Las semanas que el equipo pasa cubriendo el hueco. El tiempo que la nueva persona tardó en empezar a rendir y que no llegó a amortizarse. Y, en ventas, el pipeline y las relaciones con clientes que se van con quien se marcha.
A eso se suma un coste silencioso: el efecto sobre los que se quedan. Cada salida temprana siembra la duda y desgasta la confianza en que la empresa sabe a quién incorpora.
La conclusión es la que da sentido a nuestro trabajo: encontrar al candidato adecuado es solo la mitad. La otra mitad es asegurarse de que se quede y rinda. Justo lo que hace el Método de Arraigo y Alto Rendimiento.